Siento un extraño vacío en mi pecho. No se lo que es. Se ha estado haciendo costumbre sentirme así. No me siento sola, puedo ver que hay mucha gente que me ama a mi alrededor, pero no dejo de sentirme incompleta. Lo único que me consuela en este momento es mi guitarra. Entre el sonido de un cuerpo de madera con seis cuerdas, estoy encontrando mi refugio y mi desahogo. Ser fuerte, ya se está volviendo una tarea muy difícil.



No hay comentarios:
Publicar un comentario